miércoles, 8 de mayo de 2013

Intento de hacer uso del servicio de salud público de la ciudad de Buenos Aires

Culturalmente pertenezco a la clase media ilustrada. Pero económicamente, contando por mes con no más de $1000, con suerte $1200; soy pobre.
Tengo el cuerpo en un estado lamentable, usando una metáfora simplona, el cuerpo me pide a gritos que lo trate mejor, que le de bola... Como mente y cuerpo es lo mismo, la que suplica por sentirse mejor soy yo misma, es decir: soy altamente consciente de que no estoy funcionando bien.
Sin obra social, mucho menos prepaga, pedí hora entonces al servicio público de salud a través de un teléfono que se supone -eso reza la página del gobierno sobre el tema- resuelve el problema de las enormes aglomeraciones de enfermos en las salas de los hospitales públicos. Me dieron un turno, pedí para ginecología, el primero en lista... Hospital Rivadavia...
El día indicado, me presenté media hora antes solo porque si no me levantaba con antelación y me iba de inmediato de casa, no llegaría. Jamás se me ocurrió pensar que me encontraría con la aglomeración de enfermos blablabla... Una masa de personas de condición muy humilde y de todas las edades se agolpaba en la sala, fría, sucia, vetusta del hospital. Dos personas atendían para dar turnos detrás de ventanillas, una vigiladora privada ordenaba los números, otra jovencita daba esos preciados papelitos de cotillón.
- Yo pedí turno por teléfono -dije con la esperanza tonta de un privilegio más tonto aún.
- Quedate ahí en esa fila -la vigiladora devenida en guía de información.
Pasó un rato, seguía ella ordenando gente, a los gritos, como un capataz. Insistí: tengo turno, a las 8:30, para ginecología... Ahora puedo imaginar qué pensaba la mandamás, puedo imaginar su desdén hacia esa blanquita, ese sapo de otro pozo...
- Te dije que te pongas en esa fila.
- No entiendo para qué.
- Pediste turno por 147?
- Sí... - y entonces pareció conectar. Me lleva hacia otra ventanilla, le dice a la muchacha que come mientras atiende: 147. Primera vez. Y me deja ahí, detrás de una mujer de edad incierta que está pidiendo un turno vaya a saber para qué especialidad, porque apenas se le escucha.
Se trata de interponer una vieja con bastón... Comprendo que allí la ley es la displicencia: estoy antes.
Por fin tengo mi sobre marrón, escrito con mi nombre grande en birome, un número, un cartoncito a modo de carnet (...plastificalo, porque se borra, sabés?, me dice la muchacha comiendo su galleta marinera)
Cuando llego a la puerta de los consultorios, luego de adivinarlos ya que los números están ennegrecidos por la mugre de décadas, me topo con algunas mujeres esperando en el pasillo. Una muy joven, con su niña dormida en brazos, al lado de las puertas: es evidente que no quiere que se le pase la oportunidad de entrar. Yo me siento en la vieja silla, supongo que alguien aparecerá para llamarme.
Alguien... Algo parecido a una enfermera, una señora mayor, hablando de manera aplacadamente incongruente, da órdenes. (Parece que allí los empleados, tengan la jerarquía que tengan, son preparados para ordenar, organizar y no dar señal de conversación empática)
- Esperan acá. Acá en este lado, no ahí: acá
- Pero ella tiene la nena dormida -alego por primera vez. La pseudo enfermera levanta la vista, la mira como si fuera un animalito herido:
- Ah!... Vos estás con la nena dormida... Sentate y que te avisen, mirá que la doctora no sale a llamarlas, tienen que estar atentas como las fui nombrando.
A esas alturas, los pensamientos corrían más rápido de lo que mi capacidad de tomar nota podía soportar: ¿qué hacer, salir huyendo a pesar de necesitar la atención? No había nadie que hablara en porteño básico, seguramente no había nadie nacido en Argentina, salvo los practicantes y médicos. ¿Por qué esto parece una pesadilla, un cuento de terror? ¿Por qué esta gente, toda esta cantidad de gente, soporta esta porquería?
Los médicos no llegaban, ya eran las 9 am.
Una mexicana, la chica de la niña: boliviana, dos señoras de provincia, otra chica -peruana- que intentó todo el tiempo separarse de la situación social en la que indiscutiblemente todos estábamos... Y la vieja empleada con ínfulas que no daba explicaciones. Y cientos de personas en decadencia.
Finalmente llegó una doctora, pero cuando de mala gana llamó a la primera paciente, no era la lista que teníamos -la ordenada-. No aguanté: ey!, la señora con la nena está desde las 6 de la mañana! 
- No me importa, yo tengo las fichas que me dejaron. Ella estará para el otro consultorio.
La disfrazada de enfermera, que no aparecía... La boliviana con la nena, resignada... Yo: furiosa.
Cuando volvió la vieja ya no podía contenerme. Por suerte, logré que inmediatamente después atendieran a la madre abnegada.
Conclusión, nadie más abrió la boca frente a la situación, jamás aparecieron los otros médicos, jamás me llamaron para atenderme: la vieja pseudoenfermera había retirado mi sobre marrón, el resto pasó lentamente al consultorio... Y yo me volví a casa. 11 am.
Era obvio que debía doblegarme ante las reglas. No fui capaz.
Sigo con el cuerpo agotado. El famoso estrés, es decir, la situación de desequilibrio en mi organismo, está avanzando. Pero no volveré al hospital público porque no podría vivir otra situación así. A menos que me lleven en ambulancia.


martes, 29 de enero de 2013

por la muerte de olga nani, de 36 años, que esperaba un transplante bipulmonar: yo no seré tan correcta


Hoy me llegó este correo y además de la enorme congoja, pensé en que muchas malas personas, muchos egoístas y prejuiciosos, a pesar de las campañas que se hacen por todos lados sobre la necesidad de donar órganos; no donan, tuvieron una muerte cercana estos días y no donaron, convencieron a sus familiares de no donar, pensaron en que es 'blasfemo' o alguna estupidez así, pensaron en que no les importaba nadie más que su familiar muerto y su luto, o tantas imbecilidades más. Alguien pudo haber salvado a esta chica, y no lo hizo. Espero que su sufrimiento sea eterno. 
A la hijita de esta muchacha va a dolerle mucho más, en todo caso, y ya es inevitable.

ESTA MAÑANA FALLECIÓ OLGA NANI, ACTRIZ Y JOVEN MADRE, QUIEN ESTABA EN ESTADO DE EMERGENCIA NACIONAL ESPERANDO UN TRANSPLANTE BIPULMONAR. SU FAMILIA Y AMIGOS AGRADECE LA SOLIDARIDAD CON LA CONCIENTIZACIÓN DE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS Y DESPEDIRÁN SUS RESTOS EN VILLA MARÍA, CÓRDOBA. OLGA YA ESTÁ EN PAZ PERO OJALÁ TODO SIRVA PARA QUE LA GENTE NO DUDE EN DONAR SUS ÓRGANOS.

Olga Nani, actriz de 36 años, mamá de Ema de 3 años y pareja de Hernán Bruckner -guitarrista de la banda de rock Árbol-, padecía una rara enfermedad llamada Linfangiomiomatosis y estaba internada hace unos meses en el Sanatorio Anchorena en coma, en espera de un trasplante bipulmonar.

Para los que no la conocieron en su faceta artística, Olga fue una actriz muy querida en el ambiente teatral.  Trabajó con Daniel Veronese (Open House) y Emilio García Wehbi (El Matadero), entre otras obras y también en tiras de televisión como Resistiré y Casi ángeles, y protagonizó el video de Amo, de Axel,
En la foto abajo, en Open House, de Daniel Veronese, en 2008.




domingo, 27 de enero de 2013

que circule, carta abierta para pedir justicia, respeto, trato digno y cese de violencia contra los pueblos indígenas


Carta abierta a la presidente Cristina Fernández de Kirchner:

Represión y muerte de ciudadanos argentinos miembros del Pueblo Qom 


Carta Abierta a la

Excma. Sra. Presidente de la Nación, Dra. Cristina Fernández


CC: Sr. Ministro de Justicia y Derechos Humanos, Dr. Julio César Alak

Sr. Presidente del INAI, Dr. Daniel Fernández


Ref: Represión y muerte de ciudadanos argentinos miembros del Pueblo Qom.


Viernes 18 de enero de 2013 



Como es de público conocimiento, en los últimos tiempos se produjeron diversos hechos en los que resultaron muertos miembros del Pueblo Qom de las provincias de Chaco y Formosa, y que hasta hoy no han sido investigados satisfactoriamente.


Entre ellos, pueden citarse los casos de:


* Roberto López, muerto en la represión policial del 23 de noviembre de 2010 a la comunidad Potae Napocna Navogoh (La Primavera), Pcia. de Formosa.


* Mario López, dirigente pilagá de Colonia Alberdi y delegado del MoCaFor que se dirigía al día siguiente a expresar su solidaridad con Potae Napocna Navogoh, muerto tras ser atropellado por un policía.


* Alberto Galván, jornalero Qom perteneciente a la comunidad Paraje El Colchón, cercana a Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a tiros y arrojado a las pirañas el 21 de enero de 2011.


* Mártires López, dirigente de la Unión Campesina, muerto el 14 de junio de 2011 en circunstancias dudosas, luego de ser atropellado dos días antes por un vehículo mientras circulaba en su moto por la ruta en Libertador General San Martín, Pcia. del Chaco.


* Celestina Jara y su nieta Natalia Lila Coyipe de 11 meses, también miembros de Potae Napocna Navogoh, muertas el 10 de diciembre de 2012 tras ser atropelladas por un gendarme quien no sólo no las auxilió sino que junto con sus acompañantes golpeó a Ricardo Coyipe, dirigente Qom y esposo de Celestina, para impedir que, aun estando malherido, les prestara ayuda.


* Imer Flores, de 12 años, miembro de la comunidad Qompi Naqona’a de Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco, asesinado a golpes por una patota el 5 de enero de 2013.


* Daniel Asijak, 16 años, sobrino del qarashe Félix Díaz de La Primavera, muerto en circunstancias dudosas mientras circulaba por la ruta en su moto, el 9 de enero de 2013.


También resultaron víctimas de hechos violentos, siendo gravemente heridos aunque no fallecidos, el propio Félix Díaz, atropellado el 9 de agosto de 2012 por un vehículo 4 x 4 propiedad de la familia en conflicto con su comunidad; su hijo Abelardo Díaz a quien un grupo de matones intentó degollar el 28 de junio de 2012; Samuel Garcete, un hombre de 48 con 9 hijos, perteneciente a la misma comunidad de Formosa, quien aún no se repone de las graves heridas recibidas en la represión del 23/11/2010; en los últimos días (12 de enero de 2013) se conoció un nuevo ataque a otro joven, Gerardo Rodríguez, en el Paraje El Colchón, Villa Río Bermejito, Pcia. del Chaco y a Omar Ávalos, de la comunidad Potae Napocna Navogoh quien fue atacado por varios criollos en el pueblo Laguna Blanca de la Pcia. de Formosa.


Todos los fallecidos eran ciudadanos argentinos pertenecientes al Pueblo Qom y han muerto en circunstancias dudosas, o asesinados. Tres de estas personas eran niños: Natalia Lila de 11 meses, Daniel Asijak de 16 años e Imer Flores de 12 años.


A lo anterior deben sumarse las amenazas verbales y ataques permanentes que sufren los miembros de estas comunidades, la quema sistemática de sus documentos y pertenencias, y otras acciones destinadas a atemorizar y a potenciar la impunidad de los criminales. Hace tan sólo unas horas se conoció el ataque y las amenazas sufridas por Héctor Alonso, también miembro de Potae Napocna Navogoh.


En la mayoría de los casos se han visto involucrados miembros de las agencias de seguridad estatales, que debieran salvaguardar, no amenazar, la integridad de todos los argentinos.


Todos estos casos han sido denunciados y están o debieran estar siendo investigados por los organismos correspondientes. Sin embargo, la reacción de los respectivos estados provinciales y de la justicia ha sido dispar, evidenciando lamentablemente en muchos casos llamativa indiferencia o incluso negligencia respecto de los crímenes cometidos contra indígenas en sus respectivos territorios.


A pesar de que existe un organismo específico, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), que debiera poder intervenir en los casos señalados, nos encontramos ante una escalada de violencia donde se exhibe la poca o nula capacidad de acción del Estado para arbitrar adecuadamente estos conflictos, violencias y abuso de derechos que hoy sufren estos Pueblos.


Sabemos que la violencia hacia el Pueblo Qom no es un fenómeno reciente. Luego de las conquistas militares en la región las comunidades originarias de las actuales provincias de Chaco y Formosa fueron confinadas en territorios escasos y reducidos, en los cuales la violencia no se detuvo, y que en algunos casos, además, fueron escenario de nuevas represiones y masacres, ya no en tiempos de “conquista” sino de “paz”, vinculadas a la extrema explotación laboral y a las alianzas entre propietarios, fuerzas armadas y sectores políticos (por ejemplo, las llamadas masacres de Napalpí 1924, Pampa del Indio 1933-4, El Zapallar 1935, La Bomba 1947, entre muchas otras que además de estar documentadas, son resguardadas en la historia oral de las comunidades).


Hoy los tiempos han cambiado y los Qom, como otros Pueblos Originarios, participan de muchos de los derechos de los ciudadanos argentinos, y se les reconocen derechos específicos en su calidad de Pueblos Indígenas (erróneamente llamados a veces minorías étnicas), como los de participación y consulta sobre los “intereses que los afecten”. Sin embargo, y a contramano de estos reconocimientos, las comunidades son constantemente presionadas para que abandonen los reducidos terrenos en los que fueron confinadas tras la conquista militar.


Y aquí es donde queremos llamar especialmente la atención de la Presidencia, ya que se trata de un problema de extensión nacional y que se ha venido incrementando dramáticamente en tiempos recientes: Todas las víctimas pertenecen a una región que se ha convertido en los últimos años en una renovada frontera de expansión económica principalmente para grandes grupos económicos ligados a los agronegocios, el petróleo y aunque en menor medida, el turismo. Muchas de ellas habían denunciado amenazas y abusos de la gendarmería nacional y distintos grupos armados, tanto policiales como parapoliciales. Los accidentes dudosos y los asesinatos han recrudecido en los últimos tres años, período en que las denuncias hechas por integrantes del Pueblo Qom se han hecho más visibles. Esto se debe a que los grupos armados que obedecen a empresarios y terratenientes actúan con impunidad, sin ser sometidos a investigación alguna y sin ser condenados por sus crímenes.


En todos estos casos, además, tanto los sobrevivientes de ataques similares como los familiares de las personas fallecidas señalan elementos de odio racial y xenofobia como una constante en el marco de estos ataques. Obvia decirlo, el odio racial no es un elemento aislado y propio de los victimarios, sino que es parte, lamentablemente, de un contexto que precede y posibilita tanto la ejecución de los crímenes como su impunidad.


La realidad de estas provincias que en estos días nos preocupa especialmente, tiene puntos en común con la de otras partes del país. Esto se debe a las condiciones que estructuraron las relaciones entre los Pueblos Originarios en todo el territorio, y la sociedad no indígena. Los Pueblos Indígenas poblaban el país originalmente y sufrieron todas las consecuencias negativas, durante la conquista y luego con la colonización, que sufren aquellos que pierden las guerras territoriales. Durante el siglo veinte perdieron los últimos rincones de sus territorios y fueron obligados a sedentarizarse, o a vivir en colonias y reservas, en la mayoría de los casos obligados a vender su mano de obra en los ingenios azucareros, en las plantaciones de algodón o en las estancias de la Patagonia. En adelante, cobraron y cobran los peores salarios, sufrieron y sufren toda clase de injusticias, se morían y se mueren de enfermedades evitables como la tuberculosis, la leishmaniasis y las derivadas de la desnutrición, y han estado por décadas completamente arrojados al capricho de las patronales y sus mediadores.


Aún desde esta realidad estructural, los Pueblos Originarios compartieron con el resto de los argentinos muchas de sus luchas por la justicia. Hacia la década de 1970 surgieron agrupaciones políticas formadas por militantes indígenas, muchos de ellos integrados con partidos políticos y organizaciones sociales y sindicales de orientación popular, que además reivindicaban sus derechos culturales, económicos y sociales como indígenas. La dictadura cívico-militar golpeó y desarticuló parcialmente el movimiento indígena, que también luchaba por un mundo mejor, y varios de sus referentes fueron detenidos, desaparecidos y/o partieron al exilio. Hoy y desde el regreso de la democracia a nuestro país, reconocemos importantes avances, a tono con los foros internacionales, porque los Pueblos Indígenas resurgieron como nuevos sujetos de derechos humanos, entre los que se encuentran, reconocidos por la Constitución de nuestro país, el derecho a permanecer en sus territorios tradicionales con títulos legales y a gestionar los mismos bajo sus normas y costumbres. Vale además anotar que los Pueblos Indígenas no sólo son objeto de referencia de estos derechos sino que su palabra, a través de sus intelectuales, dirigentes políticos y líderes religiosos, enriquece, interpela y ayuda al resto de la ciudadanía a construir una sociedad mejor.


Sin embargo, en el norte de la Patagonia, los grupos económicos líderes, ligados a la explotación minera y petrolera, provocan de modo directo (por la violencia) e indirecto (por la contaminación del medio, la desocupación y la ruptura del entramado social) la expulsión de las familias del Pueblo Mapuche, que llevan una larga lucha sin haber sido escuchadas. Más aún, sus reclamos son sistemáticamente criminalizados, y son numerosos los dirigentes que en los últimos años -por dar el último caso, la comunidad Winkul Newen, cercanos a Zapala, el 28 de diciembre próximo pasado- vienen siendo detenidos y/o procesados, cada vez que se resisten a ser desalojados de sus campos. Es evidente que hoy, la principal respuesta que está dando el Estado a los reclamos indígenas por la defensa de sus tierras es la violencia y la represión, y estas comunidades, las más activas y organizadas políticamente, las que más luchan por la vigencia de sus derechos constitucionalmente reconocidos, pasan a vivir en peligro permanente.


Así, la comunidad de Chuschagasta en la Pcia. de Tucumán continúa esperando justicia por el alevoso asesinato de Javier Chocobar el 12 de octubre de 2009 a manos de un terrateniente.


También aquellas comunidades indígenas que reclaman por sus territorios en forma conjunta con organizaciones campesinas, como sucede con aquellas nucleadas en el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) o el Movimiento Campesino de Formosa (MOCAFOR), son hostigadas y periódicamente sacrificadas ante el avance de la propiedad privada (el mencionado Mario López del MOCAFOR, en 2010; y en Santiago del Estero, Sandra Juárez, fallecida de un paro cardíaco frente a las topadoras el 13 de marzo de 2010; Cristian Ferreyra, campesino lule-vilela de San Antonio, asesinado el 16 de noviembre de 2011 a los 23 años; y Miguel Galván, campesino lule-vilela apuñalado en Simbol, en septiembre de 2012, estos últimos por sicarios reconocidos).


Lamentablemente, como Ud. sabrá, la lista de casos y víctimas en los Pueblos Indígenas es larga y no se agota en lo que aquí presentamos. Las incursiones armadas de particulares y parapoliciales en sus territorios, con intenciones de amedrentamiento, así como los ataques sexuales a sus jóvenes, niñas y niños, son moneda corriente en todo el país. Por eso apelamos a usted, para que utilice los recursos materiales y políticos de su gobierno para frenar esta situación. Si los gobiernos provinciales no pueden sacudir estas estructuras, debe ser el Estado nacional el que realice el cambio necesario. Si en un país como el nuestro, poblado por decenas de Pueblos Indígenas que son parte de la ciudadanía, se permite que se los siga asesinando, o que aparezcan muertos en situaciones altamente sospechosas y no se ponen todas las herramientas posibles a favor de la verdad, queda claramente afectada la política de derechos humanos que la mayor parte de la sociedad saluda, apoya y acompaña.


Por todo esto, si bien no ignoramos la complejidad y antigüedad de la situación, reclamamos hoy al gobierno nacional y a los provinciales la implementación de medidas urgentes y decididas para:


. Utilizar todos los elementos a su alcance para que se haga justicia, en todos estos casos; incluyendo que se adopten medidas de reparación concreta y simbólica y que se garantice el trato debidamente respetuoso hacia sus dirigentes. La reparación debe partir del reconocimiento del genocidio histórico cometido contra los Pueblos Originarios, cuyas consecuencias se prolongan hasta nuestros días.


. Intervenir en la estructura sociopolítica y socioeconómica en la que se insertan las comunidades, dado que está comprobada la relación entre la promoción de los agronegocios, la explotación minera y petrolera, las concesiones inmobiliarias y turísticas, etc. y el incremento de la violencia contra los Pueblos Originarios. Frente a esto, existe legislación suficiente que dispone la consulta previa a estos Pueblos, a través de sus autoridades tradicionales, toda vez que se propongan planes de estas características que afecten sus territorios. El Gobierno nacional, así como los provinciales, tienen la responsabilidad de garantizar el cumplimiento de la Constitución así como del Convenio 169 de OIT, entre otros acuerdos internacionales a los que la Nación adhiere, como un paso inicial en la evitación de la violencia económica y social.


. Intervenir en el contexto social para disminuir las acciones y discursos racistas, especialmente en los medios de comunicación, en la formación de las fuerzas de seguridad y en las expresiones de los representantes políticos, pues es imperioso reemplazar las ideas de superioridad racial y limpieza étnica que todavía perviven, por una pedagogía respetuosa de los derechos humanos y la vida.


. Por último, es urgente y necesario que el Gobierno Nacional condene moral y públicamente estos hechos aberrantes, para que no se repitan NUNCA MAS. Para comenzar a revertir la violencia histórica y garantizar, en el marco de un Estado pluricultural, una política de Derechos Humanos que asuma, en relación con los Pueblos Indígenas, su responsabilidad en la búsqueda permanente de verdad y justicia.


La saludamos respetuosamente,


1) Diana Lenton, DNI 17901607, antropóloga, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

2) Diego Escolar, DNI 18053150, antropólogo, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Mendoza.

3) Gabriela Nacach, DNI 22302241, antropóloga, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

4) Lorena Cardin, DNI 22.110.057, antropóloga, Universidad de Buenos Aires.

5) Valeria Mapelman, DNI 21482309, documentalista, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

6) Luciana Mignoli, DNI 27.147.941, periodista, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

7) Marcelo Musante, DNI 23467808, sociólogo, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

8) Mariana Gómez, DNI 28170891, antropóloga, CONICET, Buenos Aires.

9) Ana Vivaldi, DNI 25188169, antropóloga, Universidad Columbia Británica, Vancouver, Canadá.

10) Alexis Papazian, DNI 25791317, historiador, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

11) Gerardo Raschcovsky, DNI 11154312, est. de antropología, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, BsAs.

12) Darío Aranda, DNI 25905483, periodista, Buenos Aires.

13) Osvaldo Bayer, DNI 4031317, historiador y periodista, Buenos Aires.

14) Ramón Navarro, DNI 12646312, músico, Asambleas Ciudadanas Riojanas, La Rioja.

15) Jorge Omar Steimbach, DNI 4579198, contador, Izquierda Socialista, Buenos Aires.

16) Luis Piaggi, DNI 13235403, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

17) Claudia Salomón Tarquini, DNI 22.676.405, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, La Pampa.

18) Luciano D’Addario, DNI 27727575, historiador, Red de Investigadores en Genocidio y Política Indígena, Buenos Aires.

19) Nilo Cayuqueo, DNI 5516237, consultor en Desarrollo, Comisión Mapuche La Azotea, Los Toldos, Buenos Aires.

20) Florencia Roulet, DNI 14015409, historiadora, Buenos Aires, Ginebra, Suiza.

21) Ramón Minieri, DNI 5511376, escritor independiente, Departamento de Río Colorado, Río Negro.

22) Armando Aligia, DNI 11632231, físico, junta interna de ATE del Centro Atómico Bariloche, Río Negro.

23) Carlos Paz, DNI 22985982, historiador, FCH-UNCPBA, Tandil, Buenos Aires.

24) José Luis Pope, DNI 13988121, periodista, Trelew, Chubut.

25) María de los Ángeles Vivardo, DNI 20499490, docente y antropóloga, GCBA, Ciudad de Buenos Aires.

26) Marcelo Giraud, DNI 20112286, geógrafo, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza.

27) Karen Avenburg, DNI 28549080, antropóloga, Universidad Nacional de Avellaneda, Buenos Aires.

28) Mónica Padin, DNI 11220972, arquitecta, Bariloche, Río Negro.

29) Marina Lenton, DNI 21480775, ingeniera forestal y docente, Lago Puelo.


Fuente: ARGENPRESS


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sábado, 1 de diciembre de 2012

HACE MUCHO QUE NO ENTRABA POR ACÁ... PERO ENCONTRÉ ESTE TEXTO QUE EXPLICA MUY BIEN CÓMO SE SIENTE UNO EN MEDIO DE TANTA MERD ARGENTA:


Nosotros, los boludos
24.11.2012 | 11:31 hs. · Autor: Coni Cherep · Fuente: Notife.com


Somos una multitud de boludos. Un mar de boludos, un océano de boludos argentinos, desperdigados por todo el territorio nacional.

No somos fáciles de identificar. Hay que mirarnos cuando miramos. Cuando miramos lo que pasa y no controlamos la mueca de bronca, de fastidio o de ironía.

Los Boludos vestimos igual que los otros, pero no llevamos consignas en las remeras. Ni alardeamos de pertenecer a este colectivos. Aunque bien podríamos hacer un estampado naranja con la frase “Los Boludos”, y desde Google Earth, se verían millones de puntitos naranjas en el mapa argentino.

Los boludos, en general, somos buena gente. Creemos en el género humano y soñamos, todavía, con que el mundo puede cambiar. Los boludos, somos boludos precisamente por eso: porque a pesar de lo que nos rodea y de lo que se nos anticipa, seguimos creyendo. Siempre creímos. Y vamos a creer hasta que la muerte nos separe del resto de los boludos.

Ojo. Que se entienda. Nosotros somos boludos, no reaccionarios,ni golpistas. Hay boludos de todos los colores. Pero en general, los boludos exigimos Juicio y Castigo desde 1983, resistimos a Menem, denunciamos el vaciamiento del país, denunciamos a los que inundaron ciudades, a los que reprimieron en 2001, a los que se llenaron de plata vendiendo las joyas de la abuela. Y en general aprobamos y compartimos todas las decisiones de este gobierno, que respondieron a la idea de recuperación del país. Los boludos acompañamos la re estatización de las AFJP, las Asignaciones Universales , la reactivación de los juicios a los genocidas y … ¡también ! La ley de Medios. Cuando creíamos que la ley venía a democratizar la comunicación y no a concentrar la información desde un monopolio oficialista.

En principio, creemos en la Constitución. En la sagrada división de poderes y en la independencia de cada uno de ellos. Por eso a los boludos nos indigna que el gobierno se lleve puesto a los jueces que no les garantizan sentencias a su favor. Y no soportamos la presión espuria a la que los someten. Ni a los Oyharbides que se someten voluntariamente a las órdenes de los ejecutivos de turno.

Somos los mismos boludos que le pedíamos lo mismo a Menem. Nosotros no cambiamos, los que cambiaron fueron los “vivos”, eternos rivales de nuestro club. Los que antes reclamaban lo mismo que nosotros, pero ahora, cuando las conveniencias les piden otra cosa, nos imitan y se hacen los boludos. Y se callan la boca, cuando la corrupción mata 50 tipos en un tren por corrupción. Cuando sus funcionarios no explican sus patrimonios, cuando nos mienten con las cuentas del estado, cuando nos estafan con las estadísticas, cuando utilizan los fondos de la seguridad social para bancar un negocio mafioso como el fútbol, solo para concentrar la propaganda del gobierno en los entretiempos. Cuando persiguen a los boludos de clase media que quieren zafar de la inflación comprando un puñadito de dólares, mientras las multinacionales se siguen llevando el oro en toneladas , destruyendo el medio ambiente. O siguen intoxicando a la gente con las fumigaciones sin controles. Los boludos no entendemos por que el gobierno persigue y castiga a los gobernadores opositores , no pagando sus obligaciones constitucionales, o demorando los pagos y las obras con los gobiernos que no responden a su signo político, que no comulgan con el relato.

Los boludos, somos boludos, pero nos damos cuenta de las operaciones mediaticas que pretenden descalificar a los eventuales rivales de las contiendas electorales, inventando asuntos que no son ciertos, pero que una vez instalados, quedan en la conciencia, sobre todo, de los boludos. Los boludos sabemos aquello del “miente miente, que algo queda”

Los boludos despreciamos la corrupción. Y creemos que los corruptos no deben permanecer un segundo más  en el gobierno. Por eso nos calentamos cuando vemos el festival de enriquecimiento K, cuando la presidenta se dice de clase media y no puede explicar su patrimonio. Nos indignamos cuando lo vemos carcajear a Boudou, sin que haya dado una sola explicación del intento de quedarse con Ciccone. A los boludos nos ofende que Jaime esté en libertad. Que la presidenta reciba a Luis Miguel y que nunca haya recibido a las familias de las victimas de Once.

Nos inflama que Luis Delia diga a lengua suelta que recibió un crédito de 600 mil pesos para comprarse una quinta, cuando al resto de los boludos los bancos no nos prestan 10 mil, si no justificamos ingresos.

Los boludos creemos en la distribución de la riqueza. Por eso no entendemos que el estado se siga financiando con el Impuesto a las Ganancias, y las restricciones al Salario Familiar de aquellos boludos de clase media que juntando dos sueldos superan el mínimo. O nos enferma que voten la nueva ley de ART, violando el derecho de los trabajadores a recibir indemnizaciones justas. O que la presidenta anticipe que no habrá aumentos superiores al 20 % en 2013, mientras ella se autoimpone un salariazo del 43 %.

Y ojo, otra vez, Nosotros, los boludos, NO estamos con Moyano. Para los boludos, Moyano fue siempre un dirigente sindical corrupto. Que como todos los dirigentes corruptos, no pueden explicar su patrimonio. Nosotros decíamos de Moyano eso, cuando los “vivos” lo ovacionaban en los palcos públicos y coreaban su nombre. Los boludos no soportamos que Moyano bloquee las rutas y la empresas. Pero nunca lo soportamos. No como los vivos, que lo celebraban cuando Moyano y sus hijos apretaban a Clarin y a decenas de empresas, y el gobierno lo justificaba. Moyano nunca fue boludo. Nosotros no nos dimos vuelta.

Ahora parece boludo. Cuando el gobierno le quita la personería a la CGT y se la da a lo peor de lo peor de la dirigencia sindical. Cuando se sube a los palcos a los Caló, los Daer, los Cavallieris, etc, etc… Y sobre todo a  Gerardo Martinez, comprobado terrorista de estado en la ESMA. Pero a los vivos no les importa. Para ellos son golpistas los que reclaman por sus derechos, pero no los torturadores o carapintadas como Berni. Mientras compartan el relato, bienvenidos sean al reino de Cris, al reino de los vivos. Y ahí se calla Hebe. Y ahí guardan silencio (doloroso, supongo) Estela y las abuelas.

¡ Ah! Me olvidaba… Los boludos seguimos esperando la personería jurídica de la CTA. Néstor, el protagonista del relato, nos lo prometió en 2004. Pero de eso no habla la película. No la de los cines, sino la de los vivos, que te la cuentan dia por dia.

Los boludos nos estamos cansando. Cuando vemos el video de chicos de siete años en el norte de la provincia de Santa Fe, repitiendo como loros el discurso oficialista, burlándose de la clase media, diciendo lo que no entienden… Nos estamos cansando porque le compramos revistas a nuestros hijos, y sin que nos anticipen en la tapa ( cerradas en bolsas), nos meten un suplemento de 12 páginas con fotos de “El”. Nos estamos cansando de las netbooks escolares que tiene salvapantallas de “ellos” abrazados, y páginas de inicio irremovibles, que cuentan la leyenda del modelo. Los boludos somos boludos, pero entendemos perfectamente la diferencia entre estado y gobierno.

Y el gobierno no tiene derecho a utilizar nuestros recursos en propaganda partidaria. Por eso nos rebela 6,7 y 8. Por eso nos molesta que un relator en el medio de un partido, que financiamos nosotros, nos hable del modelo….

Los boludos estamos agobiados por la inflación. Por la inseguridad. Por la violencia verbal. Por la división en las mesas familiares. Y sabemos que mientras miles de pibes defienden al “modelo” con ilusión y convicciones, los muchachos que los dirigen, se les burlan comprando departamentos de millones de dólares, injustificables, en Puerto Madero. Como Macri o De Narvaez. En el mismo nivel de vida de Magnetto, o los hijos de Ernestina de Noble.

Los boludos somos muchos millones de boludos. Que todavía no encontramos una puerta común en donde encontrarnos. De vez en cuando, nos juntamos en la calle, y coincidimos con seres repugnantes como Cecilia Pando. Pero sabemos que no somos como ellos. Y aunque desde la propaganda oficial nos quieran confundir, sabemos perfectamente que antes que nada está la democracia, las instituciones y las libertades individuales. Los boludos no le hacemos el “juego a la derecha”. En todo caso, un puñado de reptiles de extrema derecha, se apropia y se aprovecha de nuestros espasmos.

Los boludos no defendemos a Clarin. Pero nos indigna que se persiga la aplicación de una ley, sólo para desarmar a un enemigo, mientras se justifica y se inobservan, los incumplimientos de la misma ley por parte de los, por ahora, amigos del gobierno.

Los boludos, en fin, seguimos viendo miseria, pobreza, desocupación, marginalidad, narcotráfico como nunca, corrupción, indolencia, circo y propaganda hastiante.  Y tenemos derecho a decirlo.
Porque somos boludos. Pero no tanto…

martes, 28 de agosto de 2012

¿podría entenderse así?

Creo entender lo que me pasa: soy una pésima persona, egoísta de mierda, que sólo habla de sí misma todo el tiempo... no me está interesando más que de qué forma sobreviviré, cómo comeremos mis animales (rescatados de la calle) y yo, cómo cuernos pagaré las cuentas que ya llegaron y que llegarán; no me importa nada aparte de qué haré con mi carrera si se me cierran todos los espacios de trabajo... Y además: me inhiben de esos espacios porque lo único que hago es cuestionar el sistema, o los sistemas que cristalizan, que juzgan caprichosamente, que ignoran y alardean de la ignorancia, que prefieren siempre las cosas sencillas y poco trascendentes (jamás pensar en el futuro, en proyectar, en crear para los que llegan)... Me merezco lo que me pasa, por bocona. Por enojarme por la mala racha, por la mala onda, por la maldad.
Entonces, entiendo todo... no me merezco nada bueno... Hablo de mí misma como una cotorra de mierda porque nadie más lo hace, porque nadie me da una mano cuando podría y porque quien me quiere tender una mano no puede.
Listo, quedamos así... No se qué hacer, por dónde seguir... Intentos no han faltado, pero no funciona porque soy una pésima persona, por enojarme de mi vida tan paupérrima. ¡Cómo se me ha ocurrido!
Seguro que si tuviera un trabajo en alguna dependencia del Estado, de cualquier gobierno, me callaría bien la bocaza... Sin dudas si tuviera plata ahora para comprar la comida de mañana y pagar las cuentas y ponerle crédito a la SUBE y tantas cosas más que necesito para vivir (ir al oftalmólogo, por ejemplo, o una crema que me quite la alergia en la piel); no estaría hablando de mí como una boluda... Siempre autoreferente, nunca pudiendo dejar de pensar en qué carancho voy a hacer cuando se me acaben los $50 que todavía tengo. Y nada por cobrar.
Pedir no es fácil... ya lo hice... hubo algo, poco... algo que empezó a funcionar... no duró lo suficiente... todo el mundo está mal... pero, cuando una está angustiada por su propia heladera vacía y Sube vacía y las cuentas que llegan; parece que fuera la peor...
En fin... Y yo soy la culpable, eso es lo mejor, porque si me callo la boca y dejo de opinar y de ser autoreferente y dejo de aparecer en todos lados con tantos años de experiencia y de recorrer caminos... si me borro y me anulo, me va a ir bien.
Es así, ¿no?
No creí que fuera todo tan difícil aún, cada día más... pensé que algo iba a suceder, algo bueno que me diera respiro... Y no, no apareció esa solución al menos momentánea.
No me voy a deprimir, voy a seguir insistiendo sin hablar de mí, claro... Voy a buscar más chiquito. Todo lo que se, todo lo que he vivido, todo lo que he conocido, todo lo pensado, lo razonado, lo aprendido... no sirve para que pueda comprar comida.
Y bueno... será.

lunes, 9 de julio de 2012

sólo descarga...

estoy pasada de estres, desbordada... tirar todo al carancho, empezar de cero... cómo se hace?
un lugar común (acá estamos todos): no me merezco esto... me merezco vivir mejor... sólo mejor.
trabajar y vivir... aportar lo que se... hacerlo bien, hacer cosas buenas... vivir sin tanto pesar.
en fin...
tirar todo al carancho, empezar de cero... no se cómo, pero esto ('esto' es mi vida saturada de estres) no es aguantable.
todo inacabado, todo demandando energía, tiempo... nada permite vivir mejor... sobrevivo con un costo tan alto que si me caigo de ahí me convierto en polvo.
supongo que es el lugar común donde estamos todos.
no se cómo se hace para estar en un lugar común mejor.
en fin...
si hago acá una lista de todo lo que debodebodebodebo hacer, me voy a dormir más tarde y el cansancio me produce más pesar.
lo dejo.

domingo, 1 de julio de 2012

reflexionando sobre cuán conectados estamos

Conectar: mirar al otro, escucharlo, compartir una charla o el silencio, jugar, discutir... No toda la conexión con el entorno necesita baterías.
Miren qué buena publicidad tailandesa